sábado, 23 de julio de 2016

El Parlamento

Para Jan Matheu


Las manos se espacian llenas de niebla.
Vomiteras,
pasillos laterales,
subís hasta arriba de la cavea
con los cuerpos ausentes
y sus manos tétricas encaramados
a vuestros escalones.

La gran sala rojiza
trasmite la nobleza del castaño
el brillo del aya bajo la aurora
la firmeza de roble
si se vacía.

Incluso pierde el semianillo áureo
la nobleza del teatro
si se llena
de cuerpos espectrales
sin más deseo
que dibujarse en grafía de la historia
sin haber hecho méritos.

La tribuna como un faro fundido
ya no describe sendas
ni separa el mar del acantilado.

Capitanes torpes con la mesana
el timón, el trinquete y la mayor…
con lenguas de medusas
abren de veneno
                             las pieles jóvenes
del marino confiado.

¿Por qué sólo si se vacía la cámara
aspira a ser solemne?
¿Por qué lo que debiesen de ser himnos
suenan a latigazos?

La corrupción del templo
por quienes no conocen sus rituales
nos vende a todos humo
y finge que vende vapor de plata.

Eduard Ariza





 Nota. Feliz día de apertura de las nuevas Cortes, hoy martes y  trece.

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